15/12/11


Hubo un día en mi vida, en el que me prometí y juré que llegaría un día en el que no me preocuparía por nada de lo que sucedía a mi alrededor. Me olvidaría de mis problemas, y los ahogaría en un buen vaso de vodka, o de cualquier licor que me llevase a tocar las estrellas. Sentiría asco, o más bien  pena por aquellos que un día se preocuparon en joderme la vida. Y me encargaría de borrar mi pasado, de un día a otro.